martes, octubre 11, 2005

Vieja alemana nazi

Una vez entablé una conversación con una anciana ciudadana alemana, cuya orientación política era nacionalsocialista. En ese diálogo expresó que las únicas cosas que mueven a los seres humanos son impulsos básicos, equiparables a los que encontramos en los animales, entre ellos fundamentalmente el de sobrevivir.

Es un curioso rasgo de muchas argumentaciones propias de pensamientos que interpretan la teoría de la evolución desde una perspectiva racista, el hecho de ver lo que hacen los monos como muy sensato y que por ende la conducta humana debería seguir parámetros similares, a modo de no ofender lo que “la naturaleza” reclama de nosotros (omitiendo el hecho de que el hombre ya no es un mono por el hecho mismo de que ha evolucionado y, por ende, esto implica que su forma de vivir también se ha modificado).

Yo manifesté mi desacuerdo con su concepto retrógrado y dije: “A un tipo como el Che lo que le interesaba era eliminar miserables imperialistas, a él no le importaba tener que morir por el socialismo y por lo tanto no era un objetivo en sí llegar a vivir muchos años más”.

Disgustada con esta réplica me expresó que ese ejemplo no era válido y yo le pregunte por qué. Con tono triunfante me contestó: “Porque el Che estaba loco”.

En esta frase se encerraba todo un dispositivo represivo: el de la demarcación de “los anormales”. Esto significa que cuando ella hablaba de “todos” los seres humanos, en realidad, solo se refería a aquellos que no se hubiesen “degenerado”o “desviado”. ¿Pero desviado con respecto a qué? Muy simple, con respecto a todo lo que ella considera el deber ser. La consecuencia inmediata de esto es evidente: ella siempre va a tener razón, porque todo aquello que no se ajuste a lo que ella define como conductas inherentes al ser humano va a ser simple degeneración y por lo tanto será menester de ser excluido de su noción de ser humano.

Para el caso, daba igual de si se tratase del Che arriesgando su vida por el ideario socialista, o de un temerario que hace un salto casi imposible con su moto por simple diversión. En efecto, la psicología, siempre y cuando sea empleada con una finalidad represiva, servirá para etiquetar de “anormal” a cualquier persona: desde homosexuales y consumidores de drogas hasta temerarios como el Che. El objetivo de esta caracterización tan agresiva es defender a “la pureza” del ente social de lo que conciben como una degeneración que nada tiene que ver con la sociedad que dicen defender. Como si acaso los anormales surgieran de la nada, como si fuesen producto de alguna perturbación exógena, pues claro está, en un modelo estructural funcionalista se cree estar en equilibrio, es decir, que todo está bien hasta que llega algo desde afuera que ocasiona el desajuste. De ello deriva que, suprimiendo o aislando la perturbación, se puede retornar al equilibrio inicial. La falacia de este razonamiento radica en considerar como elementos exógenos a cuestiones que surgen de la mismísima evolución del cuerpo social en conjunto.

Los razonamientos estructural-funcionalistas conducen a un atajo muy cómodo: siempre que se observe a alguien que no se comprenda o que rompa con los valores hegemónicos se reducirá su explicación a decir que no son normales, con lo cual no están explicando nada.

6 comentarios:

Gisela Leites dijo...

es un buen analisis, dirigido casi a que cualquier persona que no sea como esa anciana lo pueda entender. me inrtriga saber quienes son. me gusta su blog.

FreeSpeechMonger dijo...

muy bueno el artículo!! te doy la bienvenida al blog!!

Con respecto al artículo, estoy en contra de toda discriminación, y obviamente de los nazis. Sin embargo, creo que los monos tienen algunos comportamientos que deberíamos imitar: vida en comunidad, no hay trabajo que acapare la mitad de su vida activa, no hay un desarrollo cultural como el nuestro que los obligue a vivir en los extremos de lo inhumano.

Bauer dijo...

El ser humano también supo vivir de ese modo, con todo lo bueno pero también con las miserias propias de un desarrollo material tan limitado. No obstante, no es viable imitarlos, ya que no es posible volver el tiempo atrás.
Cada nuevo descubrimiento modifica íntegramente el estilo de vida y las relaciones de poder inherentes a una comunidad, esto no es un asunto de voluntades sino de realidades puramente materiales.

FreeSpeechMonger dijo...

si pensamos así, no hay revolución que valga porque las condiciones materiales no estan dadas. El estado actual sería el estado normal para el grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo aunque económicamente hablando pueda ser cierto, la conformación de otro tipo de instituciones es totalmente factible, de hecho desde la creación de internet poco ha cambiado, aunque acapare gran parte de nuestra vida. Hay instituciones anquilosadas que deben desaparecer y el ejemplo de los simios es importante pq son muy similares a las primeras comunidades humanas. La cultura destruyó todo esto para llevarnos a los límites de lo humano para producir para unos pocos, ya sean los sacerdotes, los capitalistas, o los reyes. Yo creo que esa superestructura puede y debe desaparecer.

Sir Richard dijo...

Exelente articulo maese Bauer...
Todavia me asobra que existan personas que piensan que debemos comportarnos como animales, no como animales humanos sino como monos... creo que algo de diferente tenemos no?

Inconsciente Colectivo dijo...

Generalizar siempre es malintencionado...
Yo conozco mucha gente para la cual comportarse como monos sería un avance evolutivo, si lo contrastamos con lo que hoy son.

Muy bueno tu artículo, en serio.