sábado, septiembre 24, 2005

Hay algunos que tienen sed



La escalada del precio del petróleo en los principales mercados del mundo ocurre de manera casi imperceptible en la existencia de la mayoría de los argentinos, ya que el precio de los combustibles está prácticamente congelado por digitaciones del gobierno. Sin embargo, en unos pocos años, la realidad nos golpeará de frente sin haber realizado las prevenciones correspondientes. De hecho, sólo en tres años tendremos que comenzar a importar petróleo por miles de millones de dólares anuales, situación que sin duda impactará fuertemente en nuestro nivel de vida.

Actualmente existe en el mundo una batalla comercial, principalmente entre Estados Unidos y China, por el acaparamiento de los recursos energéticos. Su posesión es esencial para la subsistencia del estilo de vida occidental tanto como para la occidentalización de algunos países asiáticos. La energía mueve las economías capitalistas del mundo, alimenta sus máquinas como nosotros nos nutrimos con los cereales que producimos. Tan importante es la energía que el precio del petróleo, su principal fuente en estos momentos, aumentó más del 100 por ciento en los últimos dos años y la demanda no deja de crecer. A estos precios el petróleo sigue siendo la opción de menor costo, y aunque siga elevándose hará falta mucho dinero y tiempo para adaptar a las economías mundiales a consumir otro recurso.

La guerra de Irak y las amenazas a Venezuela por parte de Estados Unidos, así como los acuerdos chinos con Irán, Sudán, Myanmar y Zimbabwe ya generan chispas entre los dos mayores importadores de crudo a nivel mundial. El asegurarse materias primas, en particular recursos energéticos, es esencial para la supervivencia de todos los países, sobre todo si se quiere mantener el carácter de potencias económicas o se pretende alcanzar aquel status.

Poseer petróleo y gas que se obtengan de forma más barata que otras fuentes de energía, es esencial para disminuir el costo de producción en cualquier país. Y este punto es esencial, ya que un menor costo hace que los bienes que elaboramos y los servicios que ofrecemos sean más económicos que sus similares de otros países. Y si tenemos en cuenta el derrame que esto produce en la economía podemos considerar a la energía barata como medio para ganar mercados por bajo precio, así como fuente indirecta de trabajo.

La importancia de los recursos energéticos es subestimada en la Argentina; nuestras reservas de petróleo y gas fueron extranjerizadas y disminuyen fuertemente siguiendo el ritmo impuesto por las trasnacionales, que aprovechan la suba del precio del hidrocarburo para incrementar fuertemente sus ganancias sin que los argentinos obtengamos todos los beneficios que deberíamos.

Crónica del abandono

Mientras organizábamos los festejos por la llegada del año 2000, YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), la empresa estatal de petróleo, pasó a manos de la española Repsol. Sin embargo la historia se remonta a 1990 cuando el gobierno de Carlos Menem la había convertido en una sociedad anónima y sigue en 1993, momento en el que se comenzó con la venta de acciones. A fines de 1999, coincidiendo con la finalización del mandato de Menem, la petrolera española tenía casi la totalidad del paquete accionario de YPF, habiendo invertido 17.000 millones de dólares. De este monto final, el Estado Nacional sólo percibió u$s 6.000 millones y entre todas las provincias con yacimientos hidrocarburíferos un monto apenas superior a los 1.000 millones de la moneda estadounidense, una cifra irrisoria por la entrega de tan valioso recurso.

Previamente a la venta de YPF, se le habían quitado a la compañía parte importante de las reservas comprobadas que poseía. Todo por un valor diez veces menor que el costo de exploración de esas zonas. Y digo bien, sólo el 10% del costo de comprobación de reservas, lo que no insumía ni siquiera el riesgo de fracasar en la búsqueda del hidrocarburo.

De los 51.000 trabajadores que tenía el plantel de YPF a fines de 1990, 43.500 fueron cesanteados entre esa fecha y 1993, y 500 más luego de ese período, quedando sólo 7000 empleados en la empresa, y alrededor de 120.000 personas sin sustento. Debemos destacar la función social que tenía YPF, actividad que iba más allá de ser una empresa petrolera. Tenía una función social imprescindible en todas las zonas que habían nacido a partir de su desarrollo productivo. Además, la empresa estatal fijaba un precio de referencia en el mercado interno de los combustibles y aunque parezca difícil de creer, era superavitaria, es decir, tenía ganancias.

El objetivo que esgrimía el gobierno de ese entonces para vender YPF era promover la competitividad para aumentar, de esa forma, la eficiencia y bajar los precios. En cambio ocurrió lo opuesto, el gobierno abandonó el monopolio que poseía para determinar la oferta, y por lo tanto el precio de los combustibles, permitió que 44.000 personas quedaran sin empleo, y no delineó una política energética de largo plazo previendo las dificultades que en pocos meses enfrentaremos.

Sin embargo se puede sostener a la luz de los hechos, que el objetivo primario de aquel gobierno era obtener recursos para sostener el modelo de convertibilidad que era inexorablemente deficitario, que a pesar de la venta de las empresas estatales, terminó aplastado por la enorme bola de nieve en que se transformó la deuda externa.

Escasez de petróleo

En la actualidad, se desconoce la cantidad exacta de reservas petroleras de nuestro país, tampoco se sabe el monto preciso que es extraído y exportado, sin embargo, según los datos que dan las empresas las reservas son cada día menores, similar tendencia ocurre con la disminución del ritmo de extracción.

Hoy, los expertos afirman que en un período que va de los dos a tres años, nuestro país será importador neto de estos hidrocarburos, con la consecuente fuga de divisas para adquirirlos y la dependencia total ante el precio que se fije en el mercado del petróleo. Por otro lado, dólares fruto de las exportaciones, que podrían utilizarse para adquirir bienes de capital, materias primas, insumos, bienes de consumo o servicios, serán dedicadas a la compra de combustibles. El precio de la nafta subiría como mínimo un 25% del valor actual, pero se estima que sería sustancialmente superior.

De las riquezas hidrocarburíferas de nuestro suelo, sólo hemos obtenido unas migajas en los últimos años, y en algún tiempo, tendremos que empezar a pagar con exportaciones el combustible que necesitemos para mantenernos y desarrollarnos, cada año en mayor medida, ya que caerá la producción local de petróleo y aumentará la demanda de sus derivados.

Falta apoyo a las energías alternativas

La Nación no está tomando ni con preocupación y mucho menos con ocupación el problema de escasez de crudo y gas. Algunos proyectos importantes que serían rentables con el actual precio del petróleo obtienen poca financiación o se dejan morir en los cajones de funcionarios.

El biodiesel tan mencionado en el campo sería una alternativa importante para los productores rurales, el costo de fabricarlo sería, para ellos, menor que adquirir gasoil. El hidrógeno, si bien no sería una fuente de energía puede ser utilizado para “envasar” la energía que resulte de distintos procesos, ya sea solar, nuclear, eólica, térmica, y otras.

Debemos tomar conciencia de los problemas que nos acechan, necesitamos prevenirlos y dejar el clásico “lo atamos con alambre” luego de que estalló el caos. Necesitamos dejar los parches que solucionan momentáneamente los problemas y actuar ahora, con políticas públicas coherentes y de largo plazo.

3 comentarios:

Inconsciente Colectivo dijo...

Jajajaja espectacular lo de "lo atamos con alambre", solución típica argentina que siempre da tan buenos resultados (fundamental tener a alguien a mano para culpar cuando las cosas finalmente exploten).

Muy buen artículo, es imprescidible que entendamos que cerrar los ojos fuerte no va a hacer que los problemas desaparezcan... hay que empezar a tomarse un poco más en serio este pequeño problema de los recursos naturales y la soberanía nacional sobre ellos.
US out of Paraguay and Irak!

Sir Richard dijo...

La verdad es que es un problema mas grande de lo que nos queremos dar cuenta, es mucho stress! Pero despues nos jodemos cuando todo sube, no hay plata para la nafta (ni para los puchos)...
Cuando nos actualizemos al S.XXI y usemos alconafta, las refinerias van a estar en USA o Europa y nuestros cereales iran alla para generar el combustible para luego venir ya procesado... Por que mejor no venderles el combustible nosotros, digo, ya que tenemos TODO lo necesario aca... tal vez valga la molestia... :S

Lightbringer dijo...

Tenemos una ventaja relativa, gastamos menos (gas) para lograr lo mismo (mover automóviles).

Pero, Charly, Chávez y Kirchner habían firmado por la construcción de infraestructura petrolífera en la Patagonia.

No tengo bien en claro qué acordaron.