
Otros “no practicantes” dicen ser católicos pero no creer en la iglesia, o no simpatizar con el papa; a ellos les debo contar que la doctrina católica plantea la infalibilidad del papa. También debo aclarar que, si son católicos, supuestamente no pueden interpretar la Biblia a su manera, la fe cristiana que promueve eso es la protestante (a la que muy pocos argentinos dicen adherir). De todos modos, supongo que sería muy difícil encontrar gente que se tome la molestia de leer la Biblia (pese a que dicen ser católicos), predomina la lectura de revistas de chimentos y de la sección deportiva del diario (obviamente, en aquel sector de la población que aún se puede dar el lujo de comprar revistas y diarios, que es precisamente el grupo de gente que dispone de los recursos para cultivar sus mentes, cuestión que acontece en muy poca medida).
Yo no soy ningún experto en la Biblia ni en teología en general, pero tampoco tengo porque serlo, al fin y al cabo, soy ateo y existencialista; de eso sí debería tener un conocimiento más cabal. Esto no quita que, quien se precie de ser católico, sí debería conocer aproximadamente las sagradas escrituras y saber qué está diciendo ser, cuando se define como católico. Mi conocimiento sumamente módico sobre esta religión, no obstante, me alcanza para vislumbrar que hay mucha hipocresía en millones de personas que están pretendiendo ser algo que no son.
¿Predominan los ateos o los católicos en la Argentina actual? Yo no lo sé, pero evidentemente hay muy poca gente que se comporte según los principios de esa religión, pese a que la mayoría dice adherir a esa fe. ¿No será que millones de argentinos dicen ser católicos sólo porque eso suena bien? ¿No será que lo dicen como parte de su estrategia para posicionarse como supuestos “hombres de bien” o como un ícono empleado para demostrar que son conservadores (y que por ende también lo son en aquellas cosas que sí les importan), algo así como expresar ser de la misma tribu reaccionaria?
Ser católico en Argentina es muy fácil, porque a esa Iglesia pertenecen algunos, pero todos están obligados a mantenerla económicamente. La Constitución argentina plantea que el estado sostiene el culto católico apostólico romano, esto lleva a que los sueldos de los curas y demás gastos de la iglesia sean solventados por el gobierno, obviamente con el dinero recaudado al total de la población y no solamente de aquellos que pertenecen a la iglesia en cuestión.
Permítanme contarles lo que sucede en el “mundo civilizado”, como a tantos argentinos les gusta decir. Por ejemplo, en Alemania, cada ciudadano debe definir oficialmente a qué religión adhiere, en base a eso se cobra el impuesto religioso, que se destina a la iglesia de la que forma parte. Si se es ateo naturalmente no se paga ningún impuesto religioso. Ya se podrán imaginar la consecuencia obvia de esto: Alemania es uno de los países que mas fieles ha perdido en los últimos tiempos. ¿Por qué sucedió esto? Muy simple, porque allá no es gratis ser católico y si no pagás el impuesto religioso queda en evidencia que sos un fiel trucho. La totalidad de los costos de la iglesia católica en Alemania deben ser pagados exclusivamente por una fracción de la población cada vez más reducida, que es una minoría tanto oficialmente como lo es en la realidad, no como en Argentina, donde tenemos una minoría encubierta succionando recursos del resto de la población gracias a la estupidez de millones de argentinos que no toman conciencia de esto y siguen “comprando buzones”.










