sábado, agosto 13, 2005

El ropero

Son pocos los que ven crepitar la luz en las hojas y arder las casas al duelo del viento. La vida envuelve el asfalto hasta convertirlo en asadero de sueños y uno camina por la vereda, temiendo por los suyos. Puedo sentir los miedos de la infancia, materializados en trajes de frac y corbata.

Yo había dedicado mi odio a los monstruos del ropero, la noche y la siesta, como para responder a la agresión de ese mediodía. Mi colega me acusó de sus acciones. Mi jefe, sin juntar evidencia, me echó del trabajo. Lo miré hasta que vinieron a sacarme de su oficina. No pude dejar de notar qué grande era su corbata.

Entonces salí a caminar y comencé a pensar qué lindo son el negro y el blanco. Tan evidentes, tan antagónicos. Y, sin darme cuenta, se fueron convirtiendo en rojos, azules, amarillos, en tonalidades historietas. Y un súperman salió a combatir a un demonio del planeta Klaplac. Y un x –men invocó los poderes de las tormentas para electrocutar a un imparable apocalipsis.

Con un estado de ánimo mucho mejor, volví a casa y recibí las protestas de mi hijo porque sus compañeros tenían relojes, autos, dinero, mucho más que él.

- Porque sus padres tienen muchas más corbatas - le respondí.

Y riéndome, fui a dormir. Cuando estaba a punto de cerrar los ojos, la habitación se oscureció. El ropero se entreabrió y vi, a través de la hendija, su sádica profundidad.

3 comentarios:

Inconsciente Colectivo dijo...

El relato es corto y muy bueno. Mi comentario lo honrará siendo igual.

No, me arrepentí. Si el objeto del arte es causar una impresión, la que sea, aplaudamos de pie. ¿Alguien puede asegurar que vive en un mundo más real que el protagonista? Maldita sea, no volveré a mirar a mi ropero con los mismos ojos.
Ni a mi jefe, ni a mi hijo.
Corbatas, el símbolo fálico por excelencia, muy significativo sobre todo cuando la gente no puede más y se cuelga con ellas del ventilador. ¿Es una metáfora de cómo los impulsos sexuales llevan al hombre a la ruina? No, es suicidio y poco más. Suicidio con una corbata.

¿Alguien me alcanza mis pastillas?

Lightbringer dijo...

No se las de usted, yo tengo una sugerida por el "gurú aromático de los sicotrópicos" que dice curar cualquier tipo de de enfermedad.

Pero la historia de esa pastilla es otra historia

Inconsciente Colectivo dijo...

Y es también otra histeria, dicho sea de paso