martes, julio 19, 2005

¿Matrimonio de personas del mismo sexo?


El tema es delicado, es difícil abordar un problema con objetividad cuando la pregunta profunda que se hace uno es: ¿Tolerás a un homosexual?. Las dos posiciones - que aceptan el matrimonio y otras que no - van a decir que sí, que esa en realidad no es la cuestión y que el punto de discusión no puede diluirse a tal abstracción.

Salvando las distancias es similar a la controversia entre evolucionistas y creacionistas. Es evidente la verdad de una... y aún así, existe la otra. ¿Soportan los creacionistas la idea de que Adán y Eva no existieron? No, y tal irracionalidad parece imposible que cobre poder, pero aún así, presibush la apoya. Porque, la pregunta profunda que se encuentra tras el dilema, creo, es ¿Es la biblia una fuente fiel de conocimiento y como tal testimonio de la relevación divina?.

Por tal razón retomo lo que ha dicho alexander y jerome, está probado que las opciones sexuales de las personas no pueden influir sobre la de las demás. Pero aún así, hablamos de la generalización de la homosexualidad, de la auto esterilización de la sociedad, - y, en lo profundo de las consciencias del algunos, del castigo divino, creo -.

Ahora bien, la homosexualidad no es "natural", y con esto no digo que no esté de acuerdo con el matrimonio entre homosexuales - que por mis disquisiciones anteriores se darán cuenta que vote en su apoyo - sino que ésta no nace sino en una sociedad donde es prohibida. Malinowsky demostró que una tribu del pacífico que no poseía ningún tabú no tenía directamente ningún homosexual. Del otro lado, otra tribu que poseía una cantidad sideral de prohibiciones y tabúes tenía una variedad de conductas sexuales grande: incesto entre padres e hijos, zoofilia, etc.

Los animales ejercen esporádicos actos de homosexualidad, pero hay que saber distinguir elecciones esporádicas de elecciones frecuentes, así también los humanos primitivos.

Un dato, la tribu que no poseia ningún tabú, reservaba una excepción: estaba prohibido tener relaciones con hermanos, por lo cual la cantidad de incesto fraterno era alta.

Es el precio de la cultura. La estimulación sexual deja de ser un espacio de libertad absoluta a ser regido por reglas y normas. En tal orden de cosas, quien ejerce el tabú pasa a ser el más consciente, socialmente hablando. Por este motivo, en algunas tribus de África, la homosexualidad era ejercida por la clase alta, y prohibida para las inferiores.

Las razones por la que nacen las reglas sobre moral sexual son muchas, pero definitivamente no por una familia preexistente. ¿Y los clanes italianos?, ¿Y la tribu espartana?, ¿Los nómades de la Mongolia?. Los hijos son críados en conjunto por el grupo social en todos ellos. Padre, madre e hijo son un invento de la Iglesia Católica, que además es problemático, porque al traer consigo las reglas de la herencia, permite la estúpida y odiosa existencia de hijos ilegítimos y su vieja subclasificación: incestuosos, sacrílegos y adúlteros.

Allí dónde se desconoce quién es el padre, estos problemas desaparecen, siendo importante sólo la crianza de los hijos para el bienestar de la sociedad. ¿Y el amor? Existe por todos lados, por las comunes tareas que unen a unos con otros, el amor de cada uno por otro es único pero no es el único amor, lo mismo sucede con lo que respecta al odio y al orgullo - la monogamia es de un desarrollo muy posterior en la civilización y tiene que ver con opciones políticas, no sociales ni económicas.

La familia es una herramienta de la sociedad occidental, que puede ser cambiada por otra u otras. Lo que sí es manifiesto es que con el avance tecnológico el factor trabajo ha bajado de manera evidente su importancia, aumentando la del capital. Hoy no tiene sentido promover la reproducción. Pero sin duda lo tiene promover la educación, invertir capital en seres humanos conviertiendo a éstos en capital per se, otorgándoles independencia y autonomía.

La Iglesia ha querido renovar argumentos, queriendo hacer pasar hechos falsos por ciencia. Así ha dicho:

"Que la planificación familiar es una estrategia para despoblar los países subdesarrollados" (la verdad es que parece haber tenido efectos inversos porque la población más vieja está en el mundo desarrollado). "Una vida sexual con conductas variadas es una vida con sexualidad desordenada". (Esta me parece la más divertida de las conclusiones de la Iglesia. Para esto tomó la vieja transformación freudiana de pecado en perversión y la convirtió en bandertia de batalla. ¡Quién diría que la profesión más combatida por la Iglesia en los últimos cien años se convertiría en su principal aliada!) "El hombre fue hecho para la mujer y viceversa" Bueno, acá la Iglesia comete una petición de principio. Sólo si quisiéramos reproducirnos sería necesario que la pareja fuera heterosexual. Pero, como ese puede no ser el objeto de una relación sexual (de hecho creo que el 90 % de las relaciones sexuales se hacen con otra finalidad), este argumento se convierte en desechable. Además, por peores motivos. Cuando a la Iglesia se le pregunta sobre la imposibilidad de mantentener varios hijos, ésta responde que se utilice el método de billing (no sé como se escribe), que es natural. Yo me pregunto en realidad si lo natural es que un ser animal pueda pensar la posibilidad de no querer reproducirse en el acto sexual. Esto, que me parece lo antinatural, la Iglesia lo acepta de por hecho, y hasta parece promoverlo, convirtiéndose el resto de la discusión en una asequerosa competencia mercantilista: ¿Preservativo o Mes de Julio?.

Creo, entonces, que lo llamado "natural" está sobre valorado. La salida de los métodos "naturales" fue lo que nos permitió el final de la edad media y sus enfermedades, el nacimiento de la medicina, la química y la física. Creo que tanta fe en lo natural nace de una "superfetación" del período ecologista de los 70, que nada tiene que ver con que un método sea natural o no natural.

Quiero decir, que un hecho respete y no dañe la naturaleza no es lo mismo que sea natural. De hecho, los meteoritos son muy naturales pero cada 100 millones de años generan extinciones masivas. Y la tecnología necesaria para que una pertroquímica no contamine es poco "natural".

Finalmente creo que lo que se quiere decir cuando se dice que algo es antinatural es que está guiado por la razón y no "por el curso normal de las cosas". Y a mi me parece que abandonar la razón cuando no se está en el paraíso es un suicidio colectivo.

Como final de este apartado, me parece divertido que los racionalistas hayan expresado sus opiniones en contra de la Iglesia hablando de la naturaleza, del derecho "natural" y de las leyes "naturales", viendo a la razón como lo más "natural" del mundo. Y que hoy la Iglesia utilice estos argumentos.

Lo que me lleva a la conclusión de estas consideraciones. La orientación sexual no es una cuestión de elección, pero tampoco lo es de naturaleza. Ella nada tiene que hacer con la formación de una familia y la crianza de niños en la sociedad. Estas dos cuestiones tienen mucho más que ver con la sociedad de conjunto en la que se vive y con la formación de la personalidad - de la cual todavía muchos freudianos no se enteraron, poco tiene que hacer estrictamente con la sexualidad, especialmente teniendo en cuenta que los homosexuales también "nacieron" -.

Finalmente, me parece que la concepción de libertad de uno se amplía cuanto menos necesita del otro y de la naturaleza. Muchos de los religiosos de este momento requieren tanto de los demás "no consuman esto, no tengan relaciones sexuales con éste, sigan a Dios, lean la biblia", que me imagino su mundo vivido como una terrible opresión, donde las satisfacciones son pocas y la tortura del otro se convierte en un castigo "kármico".

PD: También la libertad de expresión tiene por contenido la variedad. Si nadie se opusiera, inclusive extremadamente, a lo que expresé aquí, sentiría que la sociedad está perdiendo el estatuto democrático. Por eso, agradezco a quienes opinan desde sus creencias, y espero que mi opinión les haya enriquecido tanto como las de ustedes a mí.

Tolerar a un homosexual no es la pregunta correcta, porque no se trata de una cosa, ni de un "diferente" como principio. Ya que él es un igual en tanto persona, y hablar de tolerancia en ese caso recuerda a las discusiones de principio de siglo sobre los afroamericanos. Pero, aunque no sea la pregunta correcta, muchas personas se la hacen y la toman de principio en sus discusiones.

1 comentario:

Alejandro Sada dijo...

Réplica

Hoy por la mañana, mientras navegaba por los Blogs, me encontré con un artículo titulado “¿Matrimonio de personas del mismo sexo?” , y como todos los títulos que plantean una cuestión concreta invitan a la lectura, este no fue la excepción, y comencé a leerlo.

La primera línea fue decepcionante, pues reducía el problema ontológico de la homosexualidad a una cuestión de mera tolerancia. En fin, seguí leyendo. A continuación se hizo una semejanza del problema en cuestión con el problema entre creacionistas y evolucionistas. En lo personal, no me quedó claro el parecido, porque hoy en día no es difícil comprender que el pleito entre evolucionistas y creacionistas ha alcanzado una conciliación: es posible una creación que contemple la evolución. No se oponen ambas teorías entre sí. La evolución puede formar parte de la creación sin excluirla, pero ese es otro tema.

En el cuarto párrafo el autor dice que la homosexualidad no es “natural” , y con esto parece decir que nace solamente en una sociedad donde esté prohibida. Es decir, si no se prohíbe la homosexualidad en una sociedad, no se dará la homosexualidad en esa sociedad. Me encantaría preguntarle al autor: “¿por qué habría de prohibirse la homosexualidad en una sociedad en donde no se da?” Hasta donde yo entiendo, las prohibiciones son de cosas que suceden con frecuencia antes de ser prohibidas.




En las líneas siguientes parece darme una respuesta: “hay que saber distinguir elecciones esporádicas de elecciones frecuentes”. En otras palabras, en una sociedad primitiva puede darse la homosexualidad, “pero no mucho”, a menos que se prohíba. Si quiero desactivar esta tesis creo que tendré que mirar la relación entre lo prohibido en mi sociedad, y lo que se da en ella con frecuencia. En mi sociedad hay mucho amor, se me ocurre, y el amor no está prohibido; comemos todos, y comer no está prohibido. Está prohibido, en cambio, injuriar a la bandera, y no veo que eso se de con frecuencia. Lo que quiero decir es que a mi no me parece que lo que sucede con frecuencia tenga sus causas en lo prohibido dentro de una sociedad. Es muy atrevido decir que si la homosexualidad estuviera permitida, no habría muchos homosexuales, pues no es “natural”. De esta tesis se sigue que para conducir a una sociedad por el camino “A”, lo único que hay que hacer es prohibir “A”: “si queremos que nuestro país sea educado, vamos a prohibir la educación”. No niego que algo influya el hecho de las prohibiciones, pero definitivamente la causa de la homosexualidad frecuente en una sociedad es mucho más profunda.

No creo que alguien se atreva a decir que el sacrificio humano es algo natural. Según la tesis del autor, sin embargo, habría que decir que sí lo es, puesto que se dio sin ninguna prohibición en algunas culturas.

A continuación el autor niega que la familia sea fundamento de la moral sexual, pues esta es un “invento de la Iglesia Católica”. Si con esta atrevida afirmación validaremos las relaciones homosexuales, discutamos pues si la familia es natural o es inventada por la cultura occidental. ¿Quién no esperaría leer en los siguientes párrafos del autor una justificación a esta tesis? Me parece que lo intenta con los siguientes argumentos. Si son buenos o no lo analizaremos más adelante.

1. Las reglas de la herencia y la existencia de hijos ilegítimos, incestuosos, sacrílegos y adúlteros, desaparecerían si se desconoce el padre.
2. No desaparecería el amor, pues se daría en cada relación humana singular.
3. La monogamia es un desarrollo muy posterior a la civilización, y tiene que ver con opciones políticas, no sociales, ni económicas.
4. La familia es una herramienta de la sociedad occidental que puede ser cambiada por otra u otras.
5. La iglesia quiere hacer pasar hechos falsos por ciencia.

Después de esta serie de argumentos, aparecen algunas conclusiones:

1. Lo natural está sobrevalorado a causa de una superfetación del período ecologista de los setentas.
2. Que un hecho no dañe la naturaleza y la respete, no quiere decir que sea natural.
3. Cuando se dice “antinatural” se quiere decir que está guiado por la razón y no “por el curso normal de las cosas”.
4. La orientación sexual no es una cuestión de elección, pero tampoco de naturaleza.
5. La concepción de libertad de uno se amplía cuanto menos necesite del otro y de la naturaleza.

Hasta aquí he intentado hacer una reconstrucción del artículo. A primera vista, me parece que no aborda el problema inicial, sino que trata muchos problemas muy serios, y no resuelve bien ninguno. En adelante, haré un análisis de los argumentos, las conclusiones y las articulaciones que hay entre ellos. No pretendo resolver en este texto todos los problemas que plantea el autor, porque necesitaría escribir un libro, no un artículo, pero pondré mi atención en el que se planteó originalmente.

Al primer argumento, que propone que si se desconoce al padre se resuelven una serie de problemas y que, por lo tanto, la familia no es natural, he de decir que ni los problemas de herencia, ni los hijos incestuosos etc., son causados directamente por la familia. Muy al contrario, resultan cada vez que no se le brinda a la familia la dignidad que merece. El incesto, por ejemplo, no se da porque el padre conozca que aquél es su hijo, sino que sólo conociendo quien es el padre y quien es el hijo puede evitarse (el incesto). Estos problemas provienen de depravaciones que, de ninguna manera, la familia propone.

Al segundo argumento, que señala la persistencia del amor incluso si se desaparece la familia, le diría lo siguiente: en primer lugar, no porque algo bueno permanezca a la destrucción de algo, significa que ese algo deba ser destruido. En segundo lugar, si bien puede continuar el amor humano sin la familia, no puede alcanzar el mismo grado de perfección que implica el matrimonio heterosexual. Más adelante explicaré esto con más detalle.

El argumento que apela a la posterioridad de la monogamia no he de prestarle mucha atención, porque de que en el principio no se haya vivido monogámicamente no se sigue que no deba vivirse monogámicamente. Es como si afirmo que el habla no es natural al hombre, porque en el principio no lo hubo.

Al cuarto argumento, que me parece más bien una conclusión, no le encuentro ningún fundamento. Llamarle “herramienta” a la familia es muy discutible. En primera, porque supone que es un medio, y no un fin; en otras palabras, supone que la familia existe en virtud de la cultura, y no la cultura en virtud de la familia. Aún así, si se le quiere llamar herramienta, no tengo ningún problema: eso no me demuestra, en todo caso, que no sea una herramienta natural. El hecho de que sea sustituible o intercambiable no me asusta tampoco, pues el hombre es libre y capaz de intercambiar lo natural por lo antinatural.

El quinto argumento que ataca a la Iglesia Católica es el más falso de todos. Yo le diría al autor que antes de hacer juicios tan temerarios, le vendría bien enterarse de las cosas. Reconozco por una parte que algunos miembros de la Iglesia han pretendido elevar premisas al nivel de ciencia, y eso ha sido un error: se me ocurre, por ejemplo, cuando no se le permitía a Copérnico afirmar que la Tierra giraba alrededor del sol, y no al revés. Sin embargo, el magisterio de la Iglesia Católica no tiene ninguna filosofía oficial: ni el realismo, ni el empirismo, ni el pensamiento de San Agustín, ni el de Santo Tomás etc. La misión del magisterio de la Iglesia Católica es salvaguardar y custodiar la doctrina revelada, así como darle una recta interpretación, pero no le corresponde por ningún motivo hacer ciencia. El trabajo del Magisterio de la Iglesia Católica está correctamente realizado cuando hay una correspondencia entre las conclusiones que propone y la doctrina revelada. El autor no tiene nada que hacer juzgando ese trabajo, así como yo no tengo por qué introducir en esta réplica argumentos teológicos-doctrinales. Si yo le dijera: “la Iglesia es congruente afirmando que el hombre es para la mujer y viceversa, pues en el génesis se dice…”, probablemente me responda que el no cree en el Génesis. Muy bien, que cada quien crea en lo que quiera. Vamos a hablar entonces desde lo que tenemos en común, que es la razón, y dejemos a la Iglesia en paz.

De las conclusiones, quisiera abordar primero la tercera, en la que afirma que cuando se dice “antinatural” lo que uno quiere decir en verdad es que aquello está guiado por la razón y no “por el curso normal de las cosas”. En otras palabras, si mi razón me dicta que he de hacer el bien y evitar el mal, eso es “antinatural”. Independientemente de que esta conclusión no se sigua de ninguno de los argumentos del artículo, es completamente falsa y contradictoria. La misma razón busca la verdad, y la verdad es natural, como la razón que la busca lo es también. Justo a lo que llamamos antinatural, es a lo que ve contra los preceptos de la razón. Ya lo vio Aquino antes: “cualquier operación de la razón y de la voluntad surge en nosotros a partir de algo que nos es natural (…), porque todo raciocinio parte de principios naturalmente conocidos, y todo apetito relativo a los medios deriva del apetito natural del fin último” .

Una de las conclusiones del autor es que no hemos de llamarle natural a un hecho por la simple razón de que no perjudique a la naturaleza. A mi me parece que todo lo que sucede es o natural o antinatural, y si no es antinatural, entonces será natural. Aun así, no veo cómo esto favorece las relaciones homosexuales.

“La orientación sexual no es una cuestión de elección, pero tampoco de naturaleza”, dice el autor. Si me explicara que tipo de cuestión es, a lo mejor podría decirle algo.

Otra de sus conclusiones afirma que entre más se prescinde de los demás y de la naturaleza, tanto más libre se es. No se si reír o llorar. La libertad misma es natural, por lo que no veo cómo se pueda huirle a la naturaleza sin dejar de huirle a la libertad. Si ser libre consiste en no necesitar nada, digamos que es más libre un cadáver que sólo necesita un ataúd, a un vivo que necesita muchas cosas.

Volviendo al tema de la homosexualidad, no necesito ningún tabú, ni prohibición de ningún tipo para comprender racionalmente lo que a continuación expongo: llamamos bueno a todo lo que quiere nuestra voluntad, pues si no, no lo querría . Ahora bien, el mal no tiene una entidad real, sino que es ausencia de bien: como la enfermedad es ausencia de salud, o la ceguera es ausencia de vista. Cuando decimos que aquello que hicimos fue malo, es porque en algún sentido está ausente de algo mejor. La razón del hombre busca siempre lo más perfecto, pues es a lo más perfecto a lo que en ningún sentido se le puede decir malo. Cuando tratamos de exprimir de nuestra razón cómo es la relación humana más perfecta, nos topamos con la exclusividad y la perpetuidad ante todo. Pero no voy a abordar este tema en el presente texto, porque ya lo he tratado en otros trabajos. Además, lo que quiero demostrar es que una relación heterosexual es más perfecta que una homosexual, por lo que puedo prescindir de esos elementos.
El hombre, por sí mismo, tiene ciertas facultades; la mujer tiene otras. Comparten algunas en común, pero tienen otras que les son propias. Cuando dos personas se aman, una busca la finalidad de la otra y viceversa. En otras palabras, una quiere lo que la otra quiere, y lucha para conseguirlo. De esta manera, si escarbamos a fondo, nos damos cuanta que las personas se hacen una en la finalidad. Ahora bien, entre las finalidades que se buscan del otro, se pretende que realice sus potencias naturales lo más posible. Resulta que entre personas del mismo sexo no puede lograrse que el otro lleve a plenitud todas sus facultades: me refiero en concreto a la procreación.
Por otro lado, es evidente que el hombre sólo no agota la riqueza del género humano, pues hay facultades humanas que no puede realizar por sí mismo. La mujer sola tampoco agota la riqueza potencial del género humano. Sólo de manera heterosexual se puede lograr esto. Es evidente, luego, que la relación perfecta es heterosexual.
Admito que no puede decirse del todo que la relación homosexual sea absolutamente mala, pero no es la perfecta, ni la mejor posible. Y a lo que no es lo más perfecto, se le llama malo en cierto grado y sentido, pues está ausente de algún bien, a saber, aquel que le falta para ser perfecto.
Concluyo entonces que las relaciones homosexuales son mediocres, pues se rinden a alcanzar la plenitud de la persona humana en la completa realización de sus facultades y su naturaleza.

NOTA: Para ver con notas al pie y en formato completo visite: http://verdadocastigo.blogspot.com/2006/01/mucho-ruido-y-pocas-nueces.html