martes, julio 26, 2005

Las facultades de derecho en Argentina

El numerus clausus y la facultad de derecho UNL

Uno de los más claros objetivos de la Reforma Universitaria de 1918 fue sacar la oscuridad de hermetismo que cubría las cátedras. Pasada la Edad Media y protegidos los derechos de las personas, los profesores ya no debían temer que una interpretación inmediata de sus conocimientos los llevara al cadalso. La Reforma Universitaria no fue en gran medida más que el acercamiento entre objetividad y necesidad – Ernest Laclau -. Ya no era necesario insinuar a través de la arquitectura la admiración del hombre por el amor – masones – o por la lógica – el culto a Hermes -[1].

El tiempo transcurrió y, debido a los pocos que tuvieron acceso a la educación universitaria, el sistema pareció funcionar de manera eficiente. La creación de las universidades tecnológicas no implicó la suba de la matrícula. Así tampoco las continuas políticas nacionales de reducción de presupuesto implicaron una baja.

Pero, como niños que se encuentran en un paraíso y necesitan algo con qué divertirse[2], profesores y alumnos comenzaron, y así la sociedad en pleno, a crear fantasmas a los cuales tenerles miedo y de los cuales debían protegerse: la sobrepoblación universitaria, la excesiva matriculación, el bajo nivel profesional, la dispersión de la juventud, etc, etc.

Varios cuentistas políticos y pedagogos han demostrado de manera continua e íntegra la falsedad de todos los postulados anteriormente enunciados. Si hay sobrepoblación universitaria es porque la población entera del país paso de 10 millones en 1920 a 40 millones en 2010 y no se crearon nuevos complejos universitarios – no desmembraciones de las ya existentes universidades – o si se crearon no fue en proporción al crecimiento poblacional ni a la integración de las diferentes regiones del país y del país con el mundo.

Todo este análisis que parece no más que un discurso abstraído de los intereses de los estudiantes es la previa refutación a cualquier cosa que los salvajes puedan decir[3]. Voy a enunciar un postulado que se muestra como axioma – no probado pero lógico luego de enunciadas las pruebas -: “En Derecho civil luego de aprobada la Parte General con x es imposible pasar los otros con un número mayor a x”.

Es lo único que puedo enunciar luego de observados exámenes de contratos y derechos Reales en diferentes mesas en el mismo llamado. Mientras en primer año y en materias de derecho público, los dictados permiten, al alumno que se sienta en la mesa, relacionar tanto sus conocimientos anteriores con los aprehendidos durante el dictado de la cátedra con los distintos puntos del programa y a éstos con los otros y estos otros con todo el sistema de contenidos, en derecho privado el examen pasa a ser de tipo inquisitivo. No es el alumno el que desarrolla el programa, sino el profesor el que pregunta saltando de punto a punto, sin contextualizar tanto como un alumno capaz puede contextualizarlo a él. Daré un ejemplo con un x punto del programa de contratos. Pongámosle libertad contractual a través del tiempo y luego de la reforma de la 17711 – en la unidad de efectos contractuales:

“Cuando Vélez sancionó el código la libertad era vista como el mayor logro de una sociedad, tanto así que hasta el robo no era observado tanto como un delito sino como una demostración máxima de este principio, así un corolario del principio era “el propietario puede (…) desnaturalizarla, degradarla o destruirla” – a la cosa, art. 2513 red originaria -. Notamos también la influencia de la teoría de Sommers en nuestro código. Evidenciamos, como consecuencia, que muchas veces en la etapa pos ejecutiva de un contrato se podía dañar un tercero sustancial pero que no lo era formalmente. El sistema quedaba salvado: mientras el contrato no dañe a terceros formales, estaban él y sus efectos inmediatos y mediatos sujetos a la libertad”.

Seguiría explayándome, pero en este pequeño párrafo hay desarrollados tres puntos del programa: qué es parte, qué es tercero y una doctrina particular, la de Fernando López de Zavalía – un autor cuyo tratado de contratos es de lo más lógico y analítico -, sin mencionar lógicamente el punto que se toma como principio nominal. Por supuesto el profesor debe tener la capacidad para darse cuenta que estas definiciones se deducen claramente del desarrollo. Sino, a un alumno capaz, sería capaz de interrumpirlo preguntándole: “Vamos a concretar: ¿Qué es tercero en un contrato?”.

Les aseguro que cualquier cosa que diga el alumno será un error, porque pensará – como piensa cualquier persona de la autoridad – que el profesor, habiendo escuchado lo dicho y deduciendo las definiciones de la exposición, le pregunta en otro sentido – que en realidad no existe pero no importa, porque se está en un examen y en un examen siempre hay algo que tal vez uno no estudió -. Veríamos este estudiante dando vueltas complicándose, enrollándose, como serpiente a la que hirieron, gritando pero sin escuchar su dolor. Poco tiempo después vendría la respuesta por parte del profesor iluminado: “Es tercero quien no es parte”.

Me pregunto yo en qué facultad del mundo se vio alumnos más capaces que sus profesores , si lo que sucede hoy en UNL es evidencia de algo, los profesores debieran ser alumnos. En ese enunciado no sólo hay una pregunta, sino también un insulto “Vamos a concretar” significa de otra manera "deje de versear".

Levantado en furia llegué a la conclusión sin enunciar anteriormente otros puntos muy importantes. El sistema de la facultad no es de Case Method sino de clases magistrales. Entonces si un libro tiene jurisprudencia o no es irrelevante porque será observado desde la perspectiva de la teoría del concepto, como prueba de éste no como motor dinámico que se perpetúa en el tiempo, que es como una materia se entiende en la práctica de la profesión. Sin mencionar que el Case Method no funciona sino es coordinado con etapas de debate organizadas con previa investigación práctica y teórica – informarse cómo funciona una sala de un tribunal acerca de determinado tema, el criterio de la mayoría de las cámaras, etc.-.

Resumiendo mientras, el Case Method es dinámico, las Clases Magistrales con el sistema de conceptos es estático.

Hoy yo tomo un examen de contrato a todos los profesores – exceptuando a algunos tal vez- y todos reprueban, porque mis preguntas no buscan “concretar”. Mis preguntas buscan ver como el sistema es un todo. Esa es la idiosincrasia de un sistema de clases magistrales, el otro es el Case Method, que no se aplica en nuestra facultad de manera íntegra por la falta de dedicación de los profesores

Me quedo con una pregunta, así como duda casi: ¿Cómo alguien puede tener 9 o 10 de calificación con esta mesa? Si algo nos dice es que sólo son incapaces, porque las mesas de derecho privado evalúan la mediocridad no la capacidad del otro. En gran medida me reprocho haber aprobado alguna vez alguna de esas materias


[1] Ediciones Masonas, “El Enigma Sagrado”. Libro de arqueología en el que está basado el famoso “Código Da Vinci”
[2] Goldwin, “El Señor de las Moscas”
[3] Goldwin, “El Señor de las Moscas” Los salvajes eran los niños que cazaban y que, cuando los sedentarios comenzaron a dispersarse, los atrajeron hacia ellos con el argumento de que ellos “podían vencer a la bestia”

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Poko interesante, lo que se refleja en la cantidad de comentarios...publica cosas como la gente!!!

Anónimo dijo...
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